8 de enero de 2018

Bucear en el lago que había al lado de la casa...


Aviso: osiva

Bucear en el lago que había al lado de la casa sólo entrañaba un riesgo: el de chocar con alguna de las paredes del reflejo o colarse sin querer por alguna ventana invertida. Nos lo advertían mucho y nos recordaban aquel verano en que el primo Blas, desde dentro y al revés, no pudo encontrar la puerta.

Ausencia ficción

Bucear en el lago que había al lado de la casa era la única forma de perder de vista un rato el horrible paisaje: allí se podía uno figurar el encuentro con algún pez o imaginar el bosque que hubiera debido verse al salir a la superficie. Pero al final, los extraños líquenes naranjas, el agua amarilla y la ausencia de toda vida hacían imposible olvidar que aquella casa solitaria sólo estaba rodeada por la tierra yerma del planeta equivocado.

Microrrelato escrito para el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio.

Microrrelatos con cachava y boina


Hace unos días participé en un concurso que convocó la editorial Cerbero: relatuits en torno al tema "cachava y boina", que es muy a grosso modo lo rural mezclado con lo fantástico, scifi, terror...

El tema me encanta y participé encantada. No me he llevado ni el reintegro, claro. Pero os invito a leer los relatuits ganadores que son buenísimos: éste, éste y éste.

Y aquí los míos:



18 de diciembre de 2017

Piterpanes en la memoria de sus papás


Su padre también le dejaba conducir la furgoneta los domingos siempre que no lloviera y no se acordara de los suspensos, así que finalmente tenía que reconocer que eran más ventajas que inconvenientes. Lo peor eran las tiranas expectativas de esa memoria anciana y tener que seguir, a sus años, comportándose como un niño.

Microrrelato escrito para el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio.

14 de diciembre de 2017

Páginas salmón


La amputación de alas se incluyó en la cobertura sanitaria pública en 2042. Sólo en el primer año los accidentes de tráfico aéreo disminuyeron en un 54,3% y la venta de drones remontó en cuatro puntos respecto al mismo trimestre del año anterior. En los siguientes seis meses cerró un 91,2% de los talleres de mantenimiento de alas y aunque la venta de nórdicos y colchones subió en el primer semestre del año, el sector también decayó a raíz de la comparación que un tertuliano hizo con la potencial venta de subproductos fabricados con los restos de cortar las uñas de los pies. La industria textil continuó reclamando el lucro cesado por la obsolescencia de las prendas ya fabricadas con perforaciones a la espalda hasta que consiguieron la compensación de parte de las pérdidas.

Inesperadamente, los mayores beneficiados por la medida fueron la industria del juego y el sexo, casi extintos por entonces. Revitalizaron los antiguos casinos y prostíbulos y reabrieron sus ciudades de neón recuperando las ventajas fiscales y los contactos con el sector político. Todo gracias a la demanda de una clientela que debía reajustar su autoimagen después de perder las alas.

27 de octubre de 2017

XXIX Premio Ana María Matute



Ya ha está disponible el libro Donde nadie nos quiere que recoge el cuento ganador y los finalistas del XXIX Premio Ana María Matute. Incluye mi cuento Piso con habitación sellada que quedó finalista.
Cosas que alegran el día :)

24 de octubre de 2017

Conversaciados



Ayer vio la luz nuestro nuevo podcast: Conversaciados. Haremos entrevistas a escritores y hablaremos con ellos de todo lo que rodea a la escritura y la publicación. Un espacio para la conversación a la vieja usanza, tranquila y distendida.

Y el programa 0 no pudo empezar más arriba: un invitado de lujo, Carlos Frontera, escritor afincado en Sevilla que acaba de publicar su primer libro de relatos, Andar sin ruido, con la editorial Páginas de Espuma. Un escritor con un mundo creativo muy personal y que ya está dando mucho ruido y más que dará.

Podéis seguirnos en ivoox, en Facebook, en Twitter... Quedaos por aquí que lo mejor siempre está por llegar.

Eterno retorno


Vuelve a pedirme que le empuje. Esta vez cae mejor, sin golpearse en las rocas. Me siento sola al borde del precipicio a fumar un cigarro que me parece siempre el mismo. Al rato me pone la mano en el hombro y me giro. La nuestra es ya una decepción cansada: me dice que tenemos que probar de nuevo.

Microrrelato escrito para el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio.

25 de septiembre de 2017

Se acabó la rabia


Desde el día que murió de repente, no amanece que no es poco. Pero como tampoco hay atardecer para ponerse nostálgico seguimos como si nada. Ha aumentado la venta de bombillas y condones, el consumo eléctrico se ha disparado y la parrilla televisiva es un continuo late night show. Echo de menos desayunar pero no está mal haberse librado de los madrugones.

Microrrelato escrito para el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio.

12 de septiembre de 2017

La casa ha comenzado a llenarse de hormigas...



Atención al cliente

La casa ha comenzado a llenarse de hormigas que pellizcan los muebles y acarrean astillas por todas partes, perforan los sillones, inundan la pantalla de la tele y despedazan lo que queda en la alacena.

Hemos llamado a la empresa de osos hormigueros pero están a tope y no sabemos si llegarán a tiempo. Medio barrio ha desaparecido ya por el ojo del hormiguero y la casa empieza a moverse.


Evolución

La casa ha comenzado a llenarse de hormigas a pesar de todos los remedios. Vemos el jardín arrasado desde la ventana y ya no nos reímos con las bromas sobre aquella película de plagas. Hemos llenado la bañera y aquí estamos apretujados en el centro, abrazándonos mientras las vemos construir sus primeros barcos.


Vistas al futuro

La casa ha comenzado a llenarse de hormigas.

Nos muerden los dedos cuando dormimos. Arrastran las llaves para esconderlas. Remueven los cajones y cambian los libros de sitio. Perdieron mis gafas del cerca que dejé, estoy segura, en la mesita como cada tarde.

Mis nietos zapatean sobre ellas riendo. No las ven. Yo sueño cada noche con la reina y el hormiguero. De día me encojo en el sillón por miedo a pisar alguna. Por miedo.


La salud y la enfermedad

La casa ha comenzado a llenarse de hormigas y es que lo barato sale caro. Ya te dije que ese taxidermista no era de fiar. Al descolgarse los tejidos te has puesto serio. Yo no lo veo mal: de todas formas nunca sonreíste en vida.


Invasión

La casa ha comenzado a llenarse de hormigas voladoras. Te las encuentras sobre los libros, en el cuenco de las llaves, dentro de la nevera y en el doble fondo donde guardamos las joyas. Pronto las escupiremos al hablar y se nos enredarán en el pelo. Será como si siempre hubieran estado aquí.


Duelo

La casa ha comenzado a llenarse de hormigas pero no voy a recoger los restos de comida del suelo ni los fragmentos de vajilla. Si lo hiciera parecería que la normalidad ha vuelto y volvería a creer que puedes aparecer en cualquier momento.


Entre todos y ella sola

La casa ha comenzado a llenarse de hormigas. Las vemos desaparecer bajo la puerta perdiéndose en el interior. Hacemos como que no lo notamos pero ya algún vecino canturrea por lo bajini al pasar frente a la casa y los niños han vuelto a jugar al balón en la calle marcando su antigua portería con las chaquetas del chándal.

Nadie hace alusión a la puerta cerrada, las hormigas y el olor. Sólo a veces nos examinamos unos a otros en silencio. Incluso han propuesto recuperar la feria con su megafonía, ésa que tampoco la dejaba dormir y la obligaba a gritarnos desde el balcón y envenenarnos los perros.


Juego simbólico

La casa ha comenzado a llenarse de hormigas. Jugamos a ver quién pisa más y luego nos comemos los puñados. Se mueven en la boca y hacen cosquillas pero llenan. La alacena ya está vacía pero saltamos sobre los sillones, dejamos la tele siempre puesta y no nos duchamos, así que compensa. Además, tenemos este nuevo juego en el que recreamos la escena desenterrando el cuchillo del jardín y clavándolo de nuevo sobre sus cadáveres.


Indefensión aprendida

La casa ha comenzado a llenarse de hormigas. Al perro del vecino se lo llevaron en volandas una noche mientras dormía. Sólo les dio tiempo a ver la cola desapareciendo por la entrada al hormiguero. Así que hemos sacado al bebé de la cuna y ahora duerme en un flotador que se bambolea sobre el agua de la bañera. Los demás pasamos el día a manotazos y con los tobillos en carne viva.

Aún esperamos que la reina tenga un descuido, se deje ver y podamos al fin parlamentar civilizadamente con ella.


Microrrelatos escritos para el concurso Relatos En Cadena que marcaba la frase de inicio.